jueves, 27 de marzo de 2014

Y Gijón fue destruida...

Imagen de: tiendeo.com
Tranquilos, no pasa nada, Gijón sigue en pie y tan guapa como la conocemos hoy... Pero hubo un tiempo turbulento, en el siglo XIV, en el que la Ciudadela de Gijón fue asediada y destruida por las tropas de Enrique III de Castilla, que buscaba el sometimiento de su tío Alfonso Enriquez a la sazón Conde de Noreña y rebelde impenitente.
Pero vamos al principio. En el mes de junio de 2009 cuando, Josana -mi mujer- y yo teníamos que volar desde Boston a Madrid, ocurrió un accidente aéreo en el vuelo 447 de Air France que hacía la ruta desde Río de Janeiro a París. La verdad que cuando tienes que atravesar el atlántico en avión y sucede lo comentado, te hace devorar cualquier información al respecto. Y os preguntareis que relación puede tener un accidente aéreo en mitad del océano atlántico con Enrique III de Castilla y con el Conde de Noreña. Pues en aquel entonces, cuando escuchaba noticias al respecto, me encuentro que la desaparición del avión se produjo a la altura de la isla altalántica de Fernando de Noroña, en portugués Fernando de Noronha, y no se porque entendí "San Fernando de Noreña" y creí que podría haber un santo asturiano nacido en Noreña que...  Evidentemente esto no era así y luego me olvide del tema.
Pero cuando cae en mis manos el libro del que os quiero hacer una reseña y que se titula: "El Principado de Asturias: un proceso de señorialización regional" escrito por Luis Suarez, descubrí la relación entre el nombre de la isla brasileña de Fernando de Noronha y nuestro turbulento conde de Noreña, don Alfonso Enriquez, que más tarde os revelaré.

Pero ahora vamos con el autor del libro: Luis Suárez Fernández, nació en Gijón el 25 de junio de 1924, estudió en las universidades de Oviedo y Valladolid y fue catedrático de Historia Medieval en la Universidad Autónoma de Madrid. Es miembro de la Real Academia de la Historia y publicó más de 50 libros y multitud de artículos y ensayos. Está considerado como el máximo especialista en la época de los Reyes Católicos.

Nos dice Luis Suárez " La creación del Principado de Asturias, objeto de este libro, obedece a dos causas principales: dotar al heredero de la Corona con un titulo único, no existe otro Principe en la nobleza española, y rescatar a Asturias de una posible atomización política y social. Tarea lenta que tarda un siglo en consumarse, desde 1388 a las Cortes de Toledo en 1480. De este modo queda iniciado para Asturias un tiempo nuevo y fecundo."

"Se trataba de proporcionar al antiguo reino, cuna de la Monarquía y albergue de preciosas reliquias, de una estructura que permitiera proporcionar buen gobierno. La idea era sustituir la formula arbitrada por Enrique II de un gran señorío jurisdiccional con titulo - Condado de Noreña/Gijón- por una incorporación directa al patrimonio de la Corona a fin de unificar todos los poderes del territorio. Aunque este objetivo no se logrará plenamente hasta la época de los Reyes Católicos."

Ahora nos centraremos en el titulo de la entrada que se refiere a nuestro Conde de Noreña/Gijón, Alfonso Enriquez, que nació en Gijón en 1355, fue hijo primogénito y bastardo del rey de Castilla Enrique II, primer monarca de la dinastía Trastámara y del que heredó el Condado de Noreña que comprendía los territorios de Noreña, Gijón, Ribadesella, Villaviciosa, Nava, Laviana, Cudillero, Valdés y Pravia, en las Asturias  de Oviedo. Y en León, las Babias y los Argüellos. Casó con Isabel de Portugal y como sabeis por entradas anteriores, el conde de Noreña disputó a nuestros monjes del Monasterio de San Salvador de Cornellana distintas propiedades entre las que se encontraban varios lugares de Cornellana, Salas, Ranón y el coto de Luerces, que fueron restituidos a San Salvador de Cornellana por orden del tribunal de los Cuatro Expertos, reunido en el mes de abril de 1380 a petición del monarca Juan I de Castilla, como nos recuerda Jovellanos.

Pero nuestro conde es un conspirador nato, primero contra su padre Enrique II, después contra su hermano Juan I de Castilla y por último contra su sobrino Enrique III, para ello no duda en aliarse con ingleses, franceses y portugueses, siendo desterrado o preso en varias ocasiones.

Así el monarca  decide crear el Principado de Asturias, fruto de la fusión de los dos señoríos importantes de Asturias, que eran los del Obispado de Oviedo y el Condado de Noreña. Con ello garantizaba, como nos dice Luis Suarez, la unificación y control de Asturias, territorio de difícil acceso, además de dotar al heredero de la Corona de un patrimonio importante que hacia referencia a los orígenes de la monarquía Hispana.

Pero con la muerte de Juan I y el ascenso al trono de Enrique III el conde vuelve a revolverse y se hace fuerte en su Castillo de Soto del Barco, en la desembocadura del Nalón y en su Ciudadela de Gijón.
Nos dice Luis Suárez: " En el alfoz de Gijón la antigua familia luarqueña de los Menéndez Valdés se habían hecho fuertes en Somió donde gozaban del amparo del obispo. Una leyenda familiar pretende que la mayoría de los moradores de Gijón se habían opuesto al restablecimiento del condado, agrupandose entorno a los Valdés, incluidos los señores de Deva y Mareo. Por la parte de don Alfonso encontramos a su lado a su esposa Isabel y a su prima Leonor hija del conde de Alburquerque. Así que el conde de Noreña se creía en condiciones de proyectar su poder hegemónico sobre toda Asturias. Con este panorama, Enrique III decide el 26 de agosto de 1394 marchar sobre Asturias, y el conde de Noreña colocado ahora fuera de la ley, decide organizar la resistencia, y de este modo Asturias iba a conocer una guerra civil.

Avanzado el verano era todavía un buen momento para cruzar los montes, y así lo hizo el rey,  obligó con ello al conde a refugiares en su ciudadela de Gijón donde contaba con 600 hombres para defenderse.
Enrique III puso cerco a la fortaleza Gijonesa y cuando instaló una gigantesca bombarda frente a las puertas de la muralla, el pánico invadió a los defensores que empezaron a descolgarse en desbandada y al final los Noreña lo habían perdido todo y el recinto fortificado fue destruido.
Según la crónica del rey, fue la condesa quien al salir de allí prendió fuego a las casas, y a continuación se destruyó el recinto, ya que Enrique III había dado orden de arrasar la fortaleza prohibiendo que el lugar fuera nuevamente habitado. Este lugar ocuparía lo que hoy conocemos como casa natal de Jovellanos, en el barrio de Cimadevilla y las murallas estarían situadas en lo que hoy es la plaza del ayuntamiento.

A partir de aquí el conde don Alfonso y su familia marchan a Francia, para al final establecerse en Portugal donde probablemente falleció. Algunos años después, en 1400, se menciona a la condesa viuda y sus hijos, Martin y Fernando que fueron acogidos en Portugal con todo el afecto ya que era sobrina del rey. De este modo sus hijos se insertaban, nos dice Luis Suárez, en la nobleza lusitana convirtiendose en el prestigioso linaje de Noronha. Por eso hay una isla, perdida en el Atlántico, que lleva el nombre de Fernando de Noronha, memoria viva de una dinastía lejana que afecta a todos los asturianos. El linaje ha sobrevivido hasta hoy.