domingo, 26 de enero de 2014

Cánovas del Castillo, el conciliador

"La política es el arte de aplicar en cada época aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible"


Don Antonio Cánovas del Castillo lo fue todo para España en el ultimo cuarto del siglo XIX, fue el mas claro defensor de un sistema que permitió el establecimiento de la monarquía parlamentaria en nuestro país; porque Cánovas, siempre ambicionó para España la implantación del sistema bipartidista británico, donde de forma pacifica los partidos mas importantes se turnarían en el poder, dando a la nación la estabilidad y el progreso necesarios para avanzar.
Su famosa frase, que encabeza mi articulo, supone algo que ahora echamos de menos en estos momentos tan convulsos, donde cada uno antepone sus "razones" y le preocupan muy poco el resto de personas o planteamientos que conforman nuestra actividad politica en España, llegando incluso a cuestionar las decisiones democráticamente adoptadas por las instituciones que nos hemos dado todos los españoles.
Sus detractores, lo critican por la implantación del sistema de turnos entre los dos partidos dominantes, el Conservador, liderado por el mismo, y el Liberal, con Sagasta a la cabeza. Se suele decir que era un sistema reaccionario y antidemocratico, ya que de una forma pacifica y pactada - el famoso Pacto de El pardo - que por cierto nunca llego a firmarse, se turnaban en el poder las dos corrientes imperantes, y que dio lugar a la aparición del caciquismo.
Evidentemente si observamos todo ello con ojos actuales lo anterior nos puede parecer aberrante, pero en historia lo importante es la perspectiva que nos permite ponernos en situación a la hora de analizar algo, porque las decisiones que entonces se tomaban, se hacían en base a las circunstancias existentes en aquel momento.
Así que para sentar las bases que nos permitan analizar con cierta objetividad aquella época, pintemos el cuadro de la situación en España en la segunda mitad del XIX y sus circunstancias socio-políticas:
Continuos pronunciamientos militares; Destitución de Isabel II en 1868, tras la revolución "Gloriosa" liderada por Prim y Serrano; Acceso al trono de un extranjero de la casa de Saboya;  Asesinato de Prim, a la sazón presidente del gobierno;  Aspiraciones del carlismo al trono, que provocan una nueva guerra civil en España; Proclamación de la primera república española, que acaba un año después con el golpe de estado del general Pavía; La guerra de Cuba; Nacimiento de los partidos obreristas/marxistas con el claro objetivo de implantar la dictadura del proletariado;  y por último, el terrorismo anarquista, que a la postre acabó con la vida de Cánovas en 1897.
Por tanto, Cánovas como nos dice Antonio Rumeu, es el político de mayor relevancia en la conturbada España del siglo XIX. Con una fama bien cimentada ante la realidad insoslayable de un tercio de siglo de paz y prosperidad. La Restauración fue su gran obra y él su artífice.
Sigue Rumeu, en la mentalidad de Cánovas hay que destacar su talante político pragmático. El liberalismo anterior, llámese moderado o progresista, se apuntaba a las soluciones extremas - Gobernar es resistir - se decía en tiempo de Narvaez. - Gobernar es transigir - será uno de los lemas de Cánovas.
El pragmatismo de Cánovas se revela en sus actitudes, como ejemplo, en las Cortes de 1870, propicias al rey Amadeo de Saboya, dejará constancia de su espíritu conciliador y dirá en sesión: Si acertáis a hacer una monarquía capaz de realizar el Derecho, de amparar la libertad y los intereses de todos, contad con mi respeto, contad con mi lealtad.
Cánovas es, pues, un hombre de sentido realista, escéptico ante los principios absolutos, dirá siempre que "La política es el arte de lo posible", y acabará concluyendo, "En política, lo que no es posible es falso".
Era también un hombre totalmente adaptable a las situaciones, que lo llevarán a decir que "No existe posibilidad de gobernar sin transigir, debe de haber transacciones justas, honradas e inteligentes".
No creía en el sufragio universal ya que consideraba la elección de representantes como una función que requería cierta capacidad intelectual en quien la ejerce, y sin embargo, en aplicación de su teoría de "el arte de lo posible" en 1890 propone y aprueba el sufragio universal masculino...
Por eso su herencia para nuestra época actual tan convulsa debería de ser, La Conciliación como única vía para vivir y trabajar en paz, esto es, el respeto y la colaboración con el adversario en la tarea de hacer España entre todos.
Pasemos a los datos biográficos de Cánovas:
Don Antonio Cánovas del Castillo nació en Malaga el día 8 de febrero de 1828. Fue historiador, ensayista, periodista, poeta, novelista, conferenciante, ateneista y miembro de cinco reales academias. En especial de la de historia, ya que era su gran pasión, que lo llevo a publicar siendo un joven intelectual la obra, Historia de la decadencia española.
Pero por encima de todo Cánovas fue un político y estadista de talla excepcional, que siempre aspiro a implantar un sistema parlamentario en España y trajo una época de paz y prosperidad para nuestro país que duró 50 años. Todo ello sustentado en la constitución de 1876 de la que fue padre e inspirador.
Murió asesinado el 8 de agosto de 1897 en el balneario de Santa Agueda en Mondragón por el anarquista italiano Michele Angiolillo.




Recreación del asesinato de Cánovas en el balneario de Santa Agueda