domingo, 1 de junio de 2014

El principio del fín del Monasterio de Cornellana - La invasión francesa y la desamortización de Mendizabal




Nuestro Monasterio con la llegada del siglo XIX entra en una situación complicadísima. En 1809 llegan las tropas francesas con el mariscal Ney al frente y lo utilizan como cuartel y caballerizas en las campañas de Salas, El Fresno y Peñaflor. Mientras, el militar francés se aloja en el palacio de Doriga durante las operaciones.  Pero cuando tienen que abandonar el monasterio, los franceses, como es habitual en las campañas napoleónicas, lo incendian, provocando daños gravísimos.  Nuestra  comunidad benedictina regresa al cenobio e intentan reparar lo dañado por las tropas napoleónicas. 
Pero el proceso desamortizador  llega, y como nos recuerda Daniel Ballesteros: “Durante muchos años se ha considerado a los procesos desamortizadores de Mendizabal y Madoz como un hito de extraordinaria importancia, clave para permitir el desarrollo económico de España. Sin embargo un análisis frío y desapasionado de los acontecimientos nos revela un proceso de expolio a gran escala, organizado con fines de poder y enriquecimiento ilícito, que ocasionó graves daños a la sociedad española y dañó de forma decisiva el derecho de propiedad privada de los bienes inmuebles."
Siguiendo con el autor: “ De todos los procesos desamortizadores que tuvieron lugar en España a lo largo de la historia y que comienzan en el siglo XVI, el que tuvo una mayor transcendencia fue el llevado a cabo bajo la regencia de Maria Cristina que comenzó en 1835 promovido por su Jefe de Gobierno, José Alvarez Mendizabal. Varios decretos en este año de 1835 preparaban legalmente el camino, consumado por los reales decretos de 19 de febrero y de 8 de marzo de 1836, afectando fundamentalmente a los bienes amortizados de la Iglesia Católica.”
En realidad esta iniciativa política tenia tres objetivos: 
1º Saciar el ansia recaudatoria de una hacienda publica extremadamente necesitada de recursos.
2º Debilitar la capacidad económica de la Iglesia Católica proclive al pretendiente Carlista al trono. No olvidemos que nos encontramos en plena primera guerra Carlista.
3º Modificar la estructura de propiedad para crear una clientela política adicta a los liberales.
Todo esto trae consigo que el estado se incauta de las propiedades de la Iglesia sin compensación económica alguna, para distribuirlo después entre la naciente burguesía urbana, ávida de propiedades que les permitan escalar socialmente.
Como consecuencia de lo anterior, se produjo el deterioro y destrucción de un importante patrimonio cultural, arquitectónico y artístico, además del empeoramiento de las condiciones de vida de los campesinos arrendatarios de las tierras objeto de desamortización.
Centrándonos en nuestro querido Monasterio de Cornellana, nos encontramos que con fecha de 1 de enero de 1837 la Junta de Desamortización de Asturias publica los expedientes de remate de Bienes Nacionales donde se recoge la enajenación de los siguientes bienes y tierras expropiadas a la Iglesia: 
Monasterios de: San Juan de Corias, Belmonte, San Pedro de Villanueva, San Salvador de Cornellana, Celorio, Obona, Valdedios, San Vicente y San Pelayo de Oviedo, Monasterio de la Vega, Las Bernardas de Avilés, Clarisas de Villaviciosa, Santa Clara de Oviedo, Santo Domingo, Agustinas Recoletas de Gijón, Colegiata de Covadonga, Fabrica de San Tirso el Real de Oviedo y otros muchos monasterios y predios de menor entidad, además de fincas y bienes pertenecientes a la Iglesia en prácticamente todos los concejos asturianos.
Así nuestro monasterio fue vendido a José Onofre, que instaló una fabrica de manteca en sus edificios. Al mismo tiempo la iglesia se transforma en parroquial de Cornellana, cambiando su advocación de San Salvador a San Juan, patrono de la localidad.
En 1878 el Obispado compró el edificio de nuevo que desde entonces ha estado en manos de la parroquia, y según nos dice José Antonio Fernandez de Cordoba: “Gracias al empeño de los vecinos de Cornellana y de Aurelio del Llano, en 1931 se logró su declaración como Monumento Nacional. Tras la guerra civil, el arquitecto  Luis Menéndez Pidal restauró la iglesia, la torre románica y parte del claustro; un ejemplo de su actuación es un arcosolio que don Luis mandó montar con piezas encontradas por el Monasterio.”
Es difícil saber que hubiera ocurrido con las actuales instalaciones de no haberse producido el fenómeno desamortizador, pero lo que si es seguro es que a causa del mismo y del abandono de las instalaciones por falta de un uso que justifique su restauración, nos encontramos en la situación actual, donde el Monasterio está en estado de semiruina y a la espera de que fructifiquen los convenios de colaboración entre las distintas administraciones, para tratar de darle ese uso especifico que garantice su supervivencia.
Por otra parte, en la actualidad contamos con una comunidad denominada "Salvemos la Iglesia y el Monasterio de Cornellana de la ruina" que está siendo muy activa en las redes sociales y cuyo objetivo primario es conseguir que las administraciones publicas acometan los trabajos necesarios para frenar el actual deterioro del Monasterio.
¡Ojalá se consiga y pueda durar, al menos, 1000 años más¡






miércoles, 7 de mayo de 2014

Toponimia menor de Cornellana, por Manuel Antonio Arias

Una delicia lo escrito por Manolo el maestro, que transcribo tal cual, para que todos disfrutemos recordando los nombres de los lugares de Cornellana y alrededores:

Lugares, aldeas y caseríos:
Cornellana, Rondero, Sobrerriba, Cuatro Villas, Santueña, Folguerinas, Vega de los Peredos, Quintoños y Santa Eufemia.

Barrios, caseríos, quintanas:
Bao; Baoño; Campillo; Curillón; Hospital; La LLerina; Las Peñas y Valcaire.

Rios:
Narcea y Nonaya.

Fuentes:
Fuentecaliente(1); Fuente de la Condesa y la Toba(2).

(1) Junto a esta fuente, sita en las proximidades de la margen derecha del río Nonaya, se le apareció una xana a un mozo de Sobrerriba que venía de cortejar.
-Si me llevas al hombro hasta la capilla de San Roque- le dijo la encantada- te daré cuantas riquezas quieras. Pero piénsalo bien antes de aceptar, porque si caigo al suelo mientras dure el viaje, mi desgracia no tendrá fin.
El mozo, pasado el susto natural que le produjo la inesperada aparición de la xana, dialogó con ésta durante un rato. Y como no tardaron en ponerse de acuerdo, al poco tiempo reanudaba la marcha, rumbo a Sobrerriba, con la encantada a cuestas.
Pero apenas dió unos pasos he aquí que comenzó a relampaguear y a tronar de una manera espantosa, a rugir el viento terriblemente, a temblar la tierra y a aparecer en el camino gigantescos sapos y culebras.
El mozo seguía y seguía, pese a todo. Pero llegó un momento en que la tierra se abrió delante de él y entonces soltó a la xana, que cayó al suelo exclamando:
- Ahora si que me desgraciaste para siempre.
(A.D. Sobrerriba)

(2) De esta fuente habla Jovellanos en sus diarios.

Montañas:
La Esquita y los Llanos.

Parajes y nombres de fincas aisladas:
La Barrera; La Barzaniella; El Bosque; El Bravo de los Mosquitos; El Bravo; La Bravona; Las Calvas; El Campillo; Las Campinas; El Campo del Barco; Corrocharco; Cotariello; La Cruz; La Cuesta; La Diabla; La Esquita; La Guindalera; El Hospital; La Huerta; Los Llanos; Llanovalle; La Llera; La Llerina; El Llerón; La Llomba; Las Llousas; La Pacienta; El Parentón; El Pedreo; El Peñedón; El Pinal; Prao del Convento; Ribón; La Reguera; El Repuxu; La Salceda; Sandiche; El Sequeiro; La Serradera; El Sillón; San Martín; Vega de la Barca; La Viña; La Viña de Abajo.

RONDERO
Rios y arroyos:
Narcea; Río de Rondero(Brazo del Narcea); Reguero de Antín; Reguero de Páramo y Reguero de Tiyeu.

Parajes y nombres de fincas aisladas:
Antín; El Ciarro; El Canalón; El Carcabón; El Castañedo; Codexales; Los Cuadros; Llano las Muyeres; Los Llorones; Las Llongas; El Paramo; La Pesquera; La Podada; Los Pomares; El Portillín; Los Pradacos; Los Pumarinos; Sobre el Barco y El Tiyeu.

SOBRERRIBA
Barrios:
La Devesa; Ramón y La Vallina.

Montañas:
Carbainos; Pico los Tayos; Ricabo y Tiyeu.

Fuentes:
Fondales; Fontefría; Fontinos; Fonte la Llana; Forfuguera; Muchilanda y Vallín.

Parajes y nombres de fincas aisladas:
Los Arbolanes; La Badía; La Braña; Las Cabañas; Los Calvos; Las Campas; El Campo; Los Carbaínos, Castañeo Cimero; El Codexal; El Fondil; La Güerta: El Llano; La Llomba; Navexona; Pascón; El Pico; Portabaxera; El Pozaco; El Pradón; Ricabo; Rionda; La Taú; La Tierra; El Trichorio; El Valle; El Vallín; Los Vaqueiros y La Viña.

SANTUEÑA (3)
Fuentes:
Fonte la Diabla; Fontel´ Prau y Fonte Güevara.

 Parajes y nombres de fincas aisladas:
Las Baragañas; Las Canales; El Ciarro; Fonte Güevara; Las Llaborias; La Huerta; Las Santueñas; Las Tierras y Las Vallinas.

(3) Dos casitas solo. Al lado de una de ellas, la ermita de Santa Eugenia, que da nombre al paraje y al caserío.

CUATRO VILLAS(4)
Aldeas:
Candanonegro; Fresnedo; Faxas; Las Nisales.

CANDANONEGRO
Fuentes:
Fonte las Chamargas.

Parajes y nombres de fincas aisladas:
Los Bravos; La Cantera; La Cabaña; Las Casas Vieyas; Los Carbainos; Los Corones; Las Cuestas; Los Cuadriellos; El Isquión; Los Llanos; Los Pascones; Los Pituyos; Las Pozas; Las Rasas; Los Tiñales; El Tristán y Los Valles.

FRESNEDO
Arroyos:
Reguero Puerco y Reguero Pontón.

Fuentes:
Fuente el Güeyo.

Parajes y fincas aisladas:
La llousa; Peña Moñín; Prau San Justo; La Rebolla; El Reguero; Los Tacos; Las Traviesas y Las Vinadas.

(4) Llámense Cuatro Villas a las cuatro aldeitas de Candanonegro, Fresnedo, 
Faxas y Las Nisales, recostadas en las estribaciones de la sierra de Sandamías. 
Cuatro aldeitas de pocas casas. Por eso oí decir más de una vez:
Candanonegro, Fresneu
Faxas y Las Nisales,
válgame Dios,
que cuatro llugares 

FAXAS
Montañas:
Sierra de Faxas.

Fuentes:
Fonte Falazquia.

Parajes y nombres de fincas aisladas:
El Campón; La Curiscada; El Castro; El Espín; La Falazquia; Los Fixuecos; Las Granxas; Las Güertas; Los Llanetos; Los Maurines; El Matu; El Pontón; Prau Llonge; La Regueirada; Regueiro Puerco; Sierra de Faxas; Las Semas; Las Vallinas; Las Vinadas.

LAS NISALES
Montañas:
Peña La Cabra.

Fuentes:
Fuente el Fuero.

Parajes y fincas aisladas:
Las Arenas; El Castro; La Conda; Las Cuestas; Los Ferriondes; Las Fontes; El Fuero; Garciu Quemau; Guerta Arriba; Peña la Cabra; El Piñeo; Prau Molín y Veiga.

FOLGUERINAS
Montañas:
Sierra de Folguerinas.

Fuentes:
La Fonte.

Parajes y nombres de fincas aisladas:
El Bravón; La Cantera; Los Cepos; Los Corrales; Corrocharco; La Cuesta; La Güerta; La Llauría; El Llano; Pando; El Peñedón; El Pinal; El Piñerín; La Sierra; La Terrona; Las Vinadas.

LA RODRIGA(5)
Fuentes:
Fonte el Carbaín.

Parajes y nombres de fincas:
Los Campones; El Ciarro; Los Comunes; Las Estadas; Las Güertas; Güerto los Güesos; Las Güelgas; La Llera; Los Payarones; Pedregalón; Peñafurada; Peña el Cuervo; Los Portellones; Las Pontes; Los Praos Nuevos; Los Pradones; Las Suertes; Los Tacos; La Vallina; Vega de Abajo; Los Verdugos.

(5) Aún cuando la mayor parte de la aldea de la Rodriga pertenece a la parroquia de San Esteban de las Dorigas, damos aquí la toponimia de los parajes que se encuentran en la parroquia de Cornellana.

VEGA DE LOS PEREDOS
Fuentes:
Fonte Hinchona(6)

Parajes y nombres de fincas aisladas:
El Carcabón; Prau Baxo; Las Vinadas; Vega de Los Peredos.

(6) Esta fuente, situada entre las parroquias de Cornellana y Villazón y al lado mismo de la carretera general, es muy interesante por sus hinchadas: No son regulares. Se anuncian con un ruido sordo. Después, al momento, la fuente seca. Y por último, a los dos minutos, sale una cantidad enorme de agua, para después volver a manar normalmente.
De esta fuente habla Jovellanos en sus diarios.

QUINTOÑOS
Charcas:
Pozu´l Llau

Barrios:
La Robera y La Quintana.

Fuentes:
Fonte Baxu; Fonte los Cuervos; Fonte´l Ramu;  Fonte Nocediega; Fonte Veneito.

Parajes:
La Bahúa; Los Bravones; Los Carriones; Los Collaos; El Carcabón; La Cabañuca; Las Fayas; Las Fenoyas; Las Güeñas; Güerta del Fresno; Las Llameras; El Llanetín; Las Llongas; La Llousa; Matorras; El Portillín; El Rebollal.

SANTA EUFEMIA
Barrios:
Burruguera; Casas de Baxu; Fuexu; El Viso; El Viveiru.

Orografia:
Grandeirina; Peñas Albas; Sierra de la Santa; Tiyeu.

Fuentes:
Fontanica; Fonte Baxu; Fontefria; Fonte la Cabrita; Fonte la Santa; Fonte´l Viso; Fonte la Rubica y Fonte la Xana.

Grutas o cavernas naturales:
Cueva del Bolsu o Mirones; Cueva de la Barrosa.

Parajes:
El Barganón; La Braña; Los Bravones; El Burrugesu; Las Campas; El Campo la Santa; Cándanas; Castañedo; Carrizales; Controzos; Huertas Iglesia; Mial; Mirones; Oteiro; Palomares; Praos Nuevos; Pumariegas; Ribones; Sucasa; Taú; Teiguinos y Tierra de la Ermita.

Manuel A. ARIAS















miércoles, 30 de abril de 2014

Descripción del Monasterio de San Salvador de Cornellana

Unos viajeros son recibidos por los monjes en la Puerta de La Osa
Dibujo de Pablo Montiel, publicado en Aquerasturias

























Para ilustrarnos sobre el aspecto y descripción de nuestro monasterio de San Salvador de Cornellana  en sus tres etapas fundamentales; La fundacional en 1024; La incorporación a Cluny en el siglo XII y la  definitiva incorporación a la Orden de San Benito de Valladolid en el siglo XVI, vamos a seguir el trabajo realizado por Angel Bueres, Pilar Garcia Cuetos y Emma Secades, que fue publicado en tres números de la revista Dovela, publicación oficial del Colegio de Aparejadores de Asturias. Además de la obra de Antonio Floriano y la descripción de José Antonio Fernandez de Cordoba.

Posible aspecto del monasterio primitivo fundado por la Infanta Cristina en 1024:

Como ya conocemos, nuestra infanta al enviudar, funda en Cornellana un monasterio con la idea de pasar sus últimos días consagrada a Dios (Deo vota) y para ello, en unas posesiones suyas construye el primer monasterio que podría tener el siguiente aspecto:

"Estos monasterios mantienen en su mayoría las pautas establecidas para las anteriores villas romanas ya que se trataba de explotaciones de tipo agropecuario. Se unieron en ellos dos finalidades: La espiritual y la económica, como también en los monasterios benedictinos posteriores. Por esta razón su apariencia no era diferente en lo sustancial de la de una granja (cuadras, granero, etc) añadiéndose las dependencias necesarias para la vida comunitaria tales como el dormitorio, el refectorio y también una pequeña capilla u oratorio.
Los diferentes recintos se ordenaban alrededor de un patio, como era habitual en las villas romanas. El conjunto se cerraba con una cerca, para asegurar el aislamiento físico del mundo por parte de los miembros de la comunidad. En esta cerca se abrían dos puertas: la de la entrada o principal, y la que comunicaba con el huerto. En conjunto esta disposición general, con los diferentes recintos ordenados en torno a un claustro, es la que se mantuvo siempre en las plantas de los monasterios de todas las órdenes."

Cornellana como monasterio regular de Cluny:

Gracias, como ya sabemos, a los condes Suero y Enderquina, nuestro monasterio evitó su desaparición como la mayoría de los monasterios de "propietarios", que después del Concilio de Coyanza se fueron extinguiendo.
Suero y Enderquina aplicando todo tipo de presiones consiguen reunir e incrementar el patrimonio de Cornellana y el 7 de marzo de 1122 hicieron cesión del monasterio de San Salvador de Cornellana a la iglesia de San Pedro y San Pablo de Cluny. Esta unión fue muy fructífera para Cornellana porque en primer lugar, como ya dije, evitó su desaparición y en segundo lugar supone la instalación de forma estable y continuada de una comunidad como la de Cluny.
"En 1126 Alfonso VII concede al monasterio la delimitación de coto jurisdiccional. El coto de Cornellana comprendía, entre otros, los siguientes territorios establecidos en el privilegio de Alfonso VII: Por el rio Barbadís (Barbatin), La Abeyeras (Abelieras), Petras Feruencia, monte Lampeiro, Vega de Barcena, Monteagudo (Montem Acutum), Las Tablas, Serrapio, Quinzanas, Cabruñana, Fuente Cerrada, La Toba, La Perrera, La Azorera, Vado de Requejo, La Forna, etc.
Según Antonio Floriano, es a partir de este periodo cuando comenzaron los abades en el monasterio, siendo el primero, Magister Hugo, que fue conocido del conde D. Suero y que aparece como abad en 1129.

El monasterio consolidado en la baja edad media. La época comendataria:
Nos dicen nuestros autores que, "En este momento, el monasterio podía contarse entre los grandes núcleos patrimoniales monásticos de Asturias. De hecho, en la zona centro-oriental, sobresalían San Bartolomé de Nava y Valdediós, en la comarca central San Vicente y San Pelayo de Oviedo y en occidente, además de Cornellana, Oscos y Corias.
La reforma emprendida por el obispo de Oviedo, Gutierre de Toledo (1377-1389), también afecto a Cornellana, ya que realizó varias visitas en las que se hace hincapié en el cumplimiento de las normas básicas de la orden Benedictina, ya que parece ser que no se respetaba el modo de vida apropiado".
Sobre el posible aspecto de las edificaciones en esta época, los autores nos dicen:
En Cornellana, como en la generalidad de los monasterios asturianos, apenas han quedado vestigios de las construcciones monásticas medievales. Esto no debe sorprender, ya que los edificios monásticos se deterioraban más que las iglesias. En muchos casos se construían de madera y además los sucesivos cambios de los hábitos de las órdenes los afectaban directamente.
Las constituciones de Don Gutierre de Toledo apenas nos permiten hacernos una idea de las dependencias monásticas de Cornellana. Sabemos que había un dormitorio común, aunque no tenía puerta. También se contaba con un refectorio o comedor de la comunidad. En el esquema básico de un monasterio benedictino se ordenan todas las edificaciones alrededor de un patio o claustro cuadrado, colocado a la derecha de la iglesia y comunicado con ella mediante una puerta. Los monjes dormían en el dormitorio común, colocado en un piso alto, lejos del suelo que se consideraba un reflejo de lo inmundo y pecaminoso y desde el que también se accedía a la iglesia. Debajo del dormitorio solía instalarse una sala de día para los monjes. El refectorio estaba asimismo en el bajo, como la sala capitular. No debía de faltar, cocina, almacenes, etc. En estos primeros momentos no siempre había un recinto dedicado a biblioteca y los monjes leían en los bancos colocados en la crujía norte del claustro, la más soleada.
Es difícil afirmar que Cornellana contó con un claustro medieval monumental, aunque nos inclinamos a pensar que fuera así, si bien es muy posible que se construyera avanzado el siglo XIII.

El monasterio de Cornellana en la edad moderna, las edificaciones de los siglos XVI y XVII que llegaron  a nuestros días:
A propuesta de nuestro monarca Carlos V y mediante bula de Paulo III, en 1536 se anexiona Cornellana a la Congregación de San Benito de Valladolid. Esto supondrá para Cornellana su periodo de máximo esplendor durante los próximos tres siglos, hasta que, primero la ocupación de las tropas de Napoleón y posteriormente la desamortización llevada a cabo en los años 30 del siglo XIX, le dieron la puntilla y supusieron su ruina. Pero de la etapa desamortizadora os hablaré en otra entrada de mi blog y ahora permitirme que volvamos a centrarnos en los siglos XVI, XVII y XVIII.
En esta época el monasterio era el señorío más importante del concejo de Salas y el abad tenía jurisdicción civil y criminal compartida con los vasallos. El vasallaje que debía de pagar cada vecino ascendía a 25 reales anuales. Los vasallos comían con el abad el día de año nuevo y el 15 de agosto festividad de Nuestra Señora. A mediados del XVI, cada vecino podía valer unos 5000 maravedís. El monasterio recibía el primer salmón y la primera lamprea pescados en el Narcea, y la comunidad estaba formada en ese momento por 15 sacerdotes y un lego.

Descripción del monasterio

La Iglesia románica:
Aunque la iglesia fue reformada en el siglo XVII conserva aún la planta originaria. Es un edificio de tres naves separadas por pilares cruciformes, la central algo más ancha y elevada, y al ábside derecho se encuentra adosada una sacristía añadida a finales del XVII.
La Iglesia está orientada según el ritual de los templos románicos, siguiendo la linea este-oeste. Ya que con esta disposición el templo se mantendría en penumbra, existiendo una luz sobre el altar que al amanecer entraría por la saetera y tendría un significado simbólico, donde el creyente, al igual que en la vida, avanzaría hacia la luz, o sea hacia la salvación.
Los materiales empleados en la construcción del templo, al menos en la reforma que conocemos actualmente, fueron sillares bien trabajados y unidos a algunas marcas de cantero.
Las primitivas cubiertas románicas se sustituyeron en la reforma del XVII. La iglesia debió de estar en origen totalmente abovedada, con bóvedas de cañón como las que se levantaron posteriormente. El conjunto se protegía con una cubierta a dos aguas para la nave central y las correspondientes de una sola vertiente para las laterales. Este tejado contaba con armadura de madera y un recubrimiento de teja romana.
En cuanto a los vanos, la iglesia contaba con tres saeteras en los ábsides, la del derecho cegada y con los tres óculos de la fachada. En el muro norte, que da directamente a la carretera de Vistalegre, se encuentra una antigua puerta, ahora tapiada, que probablemente fue la puerta del cementerio, ya que en este tipo de templos el cementerio se situaba siempre en el costado de la iglesia.
La iglesia está muy poco decorada, al menos como lo solían estar las iglesias de Cluny, y esto denota la influencia de la reforma cisterciense.
De la construcción original de la iglesia perviven, la fachada norte muy remodelada y los ábsides. La fachada norte está sustentada por contrafuertes, de los que dos se sitúan ahora bajo las grandes ventanas rectangulares abiertas en la reforma del siglo XVII para iluminar la iglesia.
También en esta época se trasladan los sepulcros de los condes Don Suero y Doña Enderquina, desde la mitad de la nave central, donde reposaban en sepulcros de piedra que descansaban sobre leones del mismo material, hasta su ubicación actual, en los sepulcros que existen a ambos lados del altar mayor.
Y en la época se afronta la construcción del coro y el recrecimiento de las naves laterales, así como la adición del púlpito, que se hizo necesario cuando la iglesia se transformó en la parroquial de Cornellana.
El edificio y claustro barrocos:
Nos indica José Antonio Fernandez de Cordoba:
"A partir de 1536 el Monasterio pasa a formar parte de la Congregación benedictina de Valladolid y comienza una larga reedificación de todo el complejo empezando por la iglesia para adecuarla a los nuevos usos y modas de la Contrarreforma. En la fachada de la iglesia se coloca ostentosamente el escudo de Castilla y León, símbolo de la dependencia vallisoletana. Las naves de la iglesia son abovedadas sobreelevando las naves laterales con lo que se logra un efecto extraño al exterior pues el templo resulta un tanto cúbico. Sobre la fachada románica se adosa la actual del siglo XVII.
A continuación los monjes acometen la reconstrucción del claustro comenzando por la fachada que se adelanta pisando media torre de la iglesia. Poco a poco, pero en menos de un siglo se completa la reedificación del claustro manteniendo las dimensiones del medieval pero aumentando sensiblemente la anchura y altura de las pandas y en consecuencia la zona habitable. Fruto de esa reorganización generalizada del monasterio es la construcción de dos patios de servicios al Este y al Oeste del claustro principal, uno para utilizarlo como granero, exhumado en las excavaciones de 2001, y el otro dedicado a labores artesanales."


Plano del Monasterio dibujado por Pablo Montiel
Publicado en Aquerasturias

domingo, 20 de abril de 2014

Andanzas de monaguillos (Viatico y Nieve) por J. Armando del Rosal

José Armando del Rosal, Mando, como era conocido en Cornellana, fue durante una amplia época el cornellanense que se encargaba desde las paginas de La Nueva España, como corresponsal del periódico, de dar a conocer todas las noticias que se iban sucediendo en la zona y que junto a las relativas a la temporada de pesca del salmón, ponían a Cornellana en el mapa. También participaba en los portfolios que se editaban con motivo de las fiestas de Nuestra Señora de agosto contando anécdotas vividas en el pueblo.
Por ello, hoy traigo una de estas anécdotas recogida en su cuaderno, Andanzas de Monaguillos, del que voy a relataros su introducción y una de las narraciones titulada "Viático y Nieve":

Comienza Armando del Rosal su relato con una dedicatoria que quiero citaros: "A mis nietas Alba y Daniela, a las que tanto quiero. A los compañeros de aventuras, que menciono en las narraciones, y a ti, si tienes la paciencia de leerlas"

INTRODUCCION

"Hubo dos épocas asaz diferentes en mis once años de monaguillo (marzo de 1938 a marzo de 1949): la primera corresponde a mi niñez, entre 1938 y 1943; la segunda, ya en mi adolescencia, entre 1943 y 1949. Ambos periodos de tiempo son coincidentes, así mismo, con dos párrocos distintos: en el primero ostentaba el cargo, don José María Rodriguez García-Loredo (el me había bautizado), hasta que, a mediados del año 1943, pasó a regir la feligresía de San Nicolas de Bari, en Avilés, que había obtenido por oposición; en el segundo, a partir de octubre del mismo año, el nuevo párroco fue don José María Suarez Martinez, procedente del Ejercito del Aire, en cuyo cuerpo ejercía como capellán castrense. Lo único que no cambió para mi, ni por supuesto, para los feligreses fue el nombre, los dos eran don José.
El párroco de mi infancia llego a contar, en algún tiempo, con tres acólitos. Su idea, manifestada muchas veces, era llegar a reunir hasta doce - tantos como los apóstoles - para lograr en algunas celebraciones especiales, dar cierto aire de magnificencia a las ceremonias. Más por las causas que fueran nunca llegamos a pasar de tres los "titulados", aunque si es cierto que había algún que otro ayudante. Estos éramos los tres: Lolo Martinez (con el paso del tiempo don Manuel, virtuoso sacerdote y ejemplar párroco en varias feligresías de la región) José Antonio Expolita, Coqui para los de su infancia, aspirante así mismo a cura, pero que no pasó más allá de dos cursos y no por incapaz, en el seminario de Donlebún; y un servidor, decano en la sacristía y, por ende, jefe supremo, del exquisito grupo, aunque es preciso aclarar que, por disposición del párroco, cada semana, y por riguroso turno, uno de los tres era el responsable de las tareas encomendadas.
Con la llegada del nuevo párroco, en mi adolescencia ya, y la marcha al seminario de los dos compañeros de la niñez, el servicio pasó a depender exclusivamente de mí. Pero es justo que quede aquí constancia del favor que me hacían los seminaristas, cuando, en las temporadas vacacionales, solían ser ellos los que ayudaban a misa de diario, lo que a mí me proporcionaba un apetecido descanso... y una disimulada satisfacción: la misma que me deparaban algunos de los ayudantes o aspirantes a monaguillo, que ya habían aprendido a ayudar a misa, y que gustosamente se brindaban a sustituirme en la labor. Recuerdo los nombres de varios de ellos, tanto de la era de un párroco como la del otro; Jesús Diaz Martinez, primo de Lolo y que como el también llego a ordenarse sacerdote; Faustino Diaz, (Tino el de Sergio) Rafael Gonzalez (Falo el de las máquinas) Rafael Diaz (Falo el de Laura) Gregorio Peragón; José Luis Suarez; Francisco Garcia (Quico el del Cartero) que fue quien me sustituyó... Y hay otro nombre: el de Guillermo Fernandez (Guillermo el del Gordo) que nunca aspiro a ser monaguillo, pero que fue, amen de buen amigo, un incondicional acompañante, y en ocasiones, activo colaborador en mis tareas de sacristía: raro era el acto religioso al que no asistía, salvo en horas escolares, ayudándome en mi quehacer. De ahí que Guillermo haya participado también en muchos "acontecimientos", y de ahí que, con harto placer por mi parte, lo haga figurar en este preámbulo.
Como todo pasa, al fin, el día 5 de marzo de 1949, sábado, realicé mi última función como monaguillo: asistir mediada la tarde a la recepción de los PP Capuchinos que habían de predicar la Santa Misión. El domingo salía con dirección a Valladolid para incorporarme como voluntario al ejercito del Aire, hecho que acaeció el lunes, día 7-3-1949... según consta en mi cartilla militar. Y, tras tantos años como monaguillo, notad dos curiosos hechos, uno que en un mes de marzo se inicia mi historia y en un mes de marzo concluye; otro que con la Santa Misión... !Acabó mi misión!


VIATICO Y NIEVE

Estábamos en las vísperas de la Navidad. Bajo la dirección de Lolina Valdés y en unión de tres o cuatro catequistas, Lolo, Coqui y yo nos afanábamos en instalar el Nacimiento o Belén, a cuyo efecto ya habíamos acarreado a la iglesia el día anterior, embalajes de madera, musgo, "tapines", arena y piedras. Las figuras, que, celosamente guardaba Lola Valdés en su casa durante todo el año, permanecían envueltas una a una en papel de periódico dentro de unas cajas de cartón, en espera de rematar la configuración del paisaje, para ir colocándolas estratégicamente sobre el. (Esta tarea era la que más me gustaba hacer a mi)
En plena "producción" nos hallábamos inmersos, cuando poco después de las tres de la tarde, llego al templo, corriendo y jadeante, desde el Baoño, la sobrina del párroco:
- A ver, acólitos -preguntó-: ¿Cual de vosotros está de semana? 
- !Yo! - contesté - ¿Que pasa?
- Pues que tienes que ir con el cura de Doriga, que está al llegar, a llevar el Viático a Santa Eufemia. Mi tío no puede ir porque está en cama con gripe. Así que vete preparando las cosas...
¡Madre mía, que jarro de agua fría¡ ¡ Con lo feliz que era yo ayudando  a montar el Belén¡... ¡Con la tarde de perros que hacia¡ ¡Con la caminata que aguardaba hasta Santa Eufemia¡ Cual seria la cara de espanto que me quedó al recibir el aviso, que Lolo, acaso compadecido, se brindó a acompañarme.
-¡No te preocupes, que voy yo también¡ Tu, con la campanilla; yo, con el farol.
Este arranque de Lolo, la verdad, que me llegó al alma...
Llegó don José, el cura de Doriga. delante de la iglesia ya esperaba un familiar del supuesto moribundo, con un flacucho y ensillado caballo que facilitaría el desplazamiento del sacerdote. (Los monaguillos, como era habitual, a pie).
Partimos en breves instantes hacia Santa Eufemia. Delante, yo, haciendo sonar la campanilla de cuando en cuando; detrás, Lolo, con el farol; seguía el sacerdote con el Santísimo, jinete en el cansino jamelgo, y, por último, el pariente del enfermo. La tarde infernal: viento helado, y nieve con implacable ventisca... ¿Los paraguas? Los paraguas, más que protegernos, nos creaban problemas en demasía, al tratar de que el ventarrón no les diese la vuelta y los dejase con el varillaje al revés. No irían recorridos más de ochocientos metros desde la salida de la iglesia, cuando, allá por las primeras curvas de la Bravona se acerca Lolo a mí y como compungido, me susurra al oído:
-¡Oye, no puedo más¡ me duele la barriga, tengo que ir a casa rápidamente, toma... Y me entregó el farol. Que no fue a su casa lo supe yo posteriormente. Lo del dolor de tripa era ficticio... ¡ Ay Lolo, Lolo¡ y continué yo solo, con la campanilla, el farol, el paraguas y la ventisca.
Unos metros más arriba entregué el farol al familiar y proseguimos la marcha por el camino que serpentea entre las casas de Sobrerriba. En una de ellas, se vislumbra a una anciana tras el empañado cristal de un ventanuco, y alertada por los toques de campanilla, se santigua al paso del viático. Mas allá un labriego que porta un atado de hierba, se detiene, posa su carga, y descubriéndose permanece en pie firme hasta que nos pierde de vista en la revuelta del camino.
Dejamos atrás las últimas casas del pueblo. A medida que vamos alcanzando cotas más altas, arrecia la ventisca y la nevada va borrando la senda. Por la Cabaña del Marqués ya resulta difícil distinguir entre el camino y los paredones y las sebes de cierre de las fincas.
Tras no pocas dificultades, llegamos a Santa Eufemia y a la casa del enfermo. Unas vecinas, al socaire del pajar contiguo a la vivienda, esperaban la llegada del viático. En la habitación, sobre la mesita, un paño blanco y dos velas: una en una rústica palmatoria, otra, embutida en el cuello de una botella. En la pared, a modo de fondo del improvisado altar, la estampa ajada y polvorienta de San Antonio de algún calendario. El enfermo... enfermo terminal, en estado preagónico. Para hacerle consumir la Sagrada Forma, el sacerdote tuvo serios problemas. Al fin lo consiguió, y después lo ungió con el Santo Oleo.
¿Vamos Don José? - pregunté yo al cura, una vez concluido el acto, y recogidos todos los bártulos- ¡Mire que la tarde está fatal¡
- No mira, vete tu solo - respondió - yo voy a quedarme aquí un rato más porque este hombre está prácticamente en coma, como ves...
¿Ver yo que? ¡ no veía nada¡ Bueno si, veía caer la nieve desde la ventana del cuartucho del moribundo, eso era lo que veía, y temía. Y cogiendo los trastos despedime de la gente con un escueto ¡Adiós¡ y salí apresuradamente de la casa, enfilando el camino de regreso. Deje atrás Santa Eufemia, igual que a la llegada, nieve por arriba y por abajo, y aterido de frío. La luz del día iba haciéndose cada vez más tenue, y yo, temí que la oscuridad de la noche se me echara encima. En vez de caminar, corría. Corría cuesta abajo por el camino del carro que más que ver, adivinaba. Y llegué de nuevo a la cabaña del Marqués y a lo lejos se divisaba vagamente Cornellana. Respiré hondo al comprobar que pese a la intensa nevada, había recorrido rápidamente una buena parte del camino. Ahora ya será más fácil, pensé, pero pensé mal, ya que tan pronto como perdí de vista la cabaña, perdí también la ruta adecuada, y la nieve no me permitía orientarme adecuadamente.
Recordaba yo, porque en alguna ocasión lo había recorrido, un sendero que partía de la calleja, y que a través de un pequeño bosque de castaños, bajaba hasta la fuente de "Furfuguera", desde allí, por una vera de las huertas, se llegaba a las casas del barrio "Ramón", más ahora era incapaz de encontrarla. Bajé por un lado, subí por el otro, volví a bajar, volví a subir y... nada. Todo se reducía a dar infructuosos viajes alrededor de los castaños. Al fin, en una de tantas andaduras, localicé la fuente, no con la vista, sino por el rumor del agua que manaba de sus caños a chorro lleno y que se estrellaban con fuerza sobre la pileta. Me detuve un instante para completar mi orientación y a unos doscientos metros divisé una mortecina luz que se colaba por el resquicio de una puerta. allí me dirigí, era la cuadra de Angel el del Cabaño, y en ella se hallaba el, arreglando el mullido para las vacas, mientras su mujer ordeñaba una de ellas.
-Buenas tardes, saludé, comenzando a llorar a lagrima viva-
-Hola, contestó Angel. Pero ¿que te  pasa? ¿porque lloras? y les narré entre sollozos mi odisea.
-Pobre rapacín, exclamó su mujer-
-Tranquilo, hombre, tranquilo - me dijo Angel - Ahora ya estás en casa, como quien dice. Ven, que te guiaré para que llegues sin contratiempos a Cornellana. Y por la propia cuadra me condujo Angel a la parte delantera de la vivienda.
-Mira, me dijo, aquella casa que se ve al fondo, es la Casada. Sigues recto y encuentras el camino de La Cuesta. Por ahí, además, hay poca nieve, no tendrás problemas.
¡Gracias Angel, gracias, que Dios se lo pague¡
Reanudé la andadura más sosegado, aquel paraje ya lo conocía mejor. rebasé La casada, y tomé la senda que por La Cuesta, desciende a hacia el llano. El espesor de la nieve caída, tal como me había dicho Angel, iba disminuyendo a medida que la ladera perdía altitud.
En pocos minutos ya estaba junto al Molín de Arriba, al lado del Nonaya. ¡Que alegría¡ en un santiamén se desvaneció en mi mente la horrible pesadilla de una accidentada caminata que ahora tocaba a su fin. Diríase que ahora regresaba a mis dominios tras una infeliz campaña por tierras extrañas... y retozando ahora, continué el camino que discurre paralelo al Nonaya, hasta que llegué al Campillo. En la campana del reloj de la torre sonaban las ocho de la tarde.
Entré en la iglesia, no había nadie, encendí las luces y tras posar sobre el altar que queda junto a la puerta de la sacristía el ato que traía conmigo desde Santa Eufemia, me acerque hasta la zona en la que, horas antes, estábamos instalando el nacimiento. Comprobé que había concluido la obra; hasta las figuras de barro, parte final del montaje, se hallaban colocadas en sus sitios habituales. Con lo que me gustaba a mi realizar esta tarea...
Antes de marcharme a casa, completé mis obligaciones diarias con el toque del Ángelus: cerré la puerta del templo, metí la pesada llave en el bolsillo y me fui...
A la mañana siguiente, cuando Lolo llegó a la sacristía y me preguntó cómo me había ido camino de Santa Eufemia, ni le contesté.

"Con el paso de los años, y ya ha llovido desde entonces, no me ha hecho olvidar el sufrimiento de aquella infernal tarde, camino de Santa Eufemia, en vísperas de Navidad.
Y aún me estoy preguntando porqué el cura de Doriga optó por retrasar su viaje de regreso, permitiendo que un chaval de poco más de diez años hiciese solo el retorno, con el evidente peligro que representaba la ventisca, la nieve acumulada y la proximidad de la noche"









                                             











jueves, 27 de marzo de 2014

Y Gijón fue destruida...

Imagen de: tiendeo.com
Tranquilos, no pasa nada, Gijón sigue en pie y tan guapa como la conocemos hoy... Pero hubo un tiempo turbulento, en el siglo XIV, en el que la Ciudadela de Gijón fue asediada y destruida por las tropas de Enrique III de Castilla, que buscaba el sometimiento de su tío Alfonso Enriquez a la sazón Conde de Noreña y rebelde impenitente.
Pero vamos al principio. En el mes de junio de 2009 cuando, Josana -mi mujer- y yo teníamos que volar desde Boston a Madrid, ocurrió un accidente aéreo en el vuelo 447 de Air France que hacía la ruta desde Río de Janeiro a París. La verdad que cuando tienes que atravesar el atlántico en avión y sucede lo comentado, te hace devorar cualquier información al respecto. Y os preguntareis que relación puede tener un accidente aéreo en mitad del océano atlántico con Enrique III de Castilla y con el Conde de Noreña. Pues en aquel entonces, cuando escuchaba noticias al respecto, me encuentro que la desaparición del avión se produjo a la altura de la isla altalántica de Fernando de Noroña, en portugués Fernando de Noronha, y no se porque entendí "San Fernando de Noreña" y creí que podría haber un santo asturiano nacido en Noreña que...  Evidentemente esto no era así y luego me olvide del tema.
Pero cuando cae en mis manos el libro del que os quiero hacer una reseña y que se titula: "El Principado de Asturias: un proceso de señorialización regional" escrito por Luis Suarez, descubrí la relación entre el nombre de la isla brasileña de Fernando de Noronha y nuestro turbulento conde de Noreña, don Alfonso Enriquez, que más tarde os revelaré.

Pero ahora vamos con el autor del libro: Luis Suárez Fernández, nació en Gijón el 25 de junio de 1924, estudió en las universidades de Oviedo y Valladolid y fue catedrático de Historia Medieval en la Universidad Autónoma de Madrid. Es miembro de la Real Academia de la Historia y publicó más de 50 libros y multitud de artículos y ensayos. Está considerado como el máximo especialista en la época de los Reyes Católicos.

Nos dice Luis Suárez " La creación del Principado de Asturias, objeto de este libro, obedece a dos causas principales: dotar al heredero de la Corona con un titulo único, no existe otro Principe en la nobleza española, y rescatar a Asturias de una posible atomización política y social. Tarea lenta que tarda un siglo en consumarse, desde 1388 a las Cortes de Toledo en 1480. De este modo queda iniciado para Asturias un tiempo nuevo y fecundo."

"Se trataba de proporcionar al antiguo reino, cuna de la Monarquía y albergue de preciosas reliquias, de una estructura que permitiera proporcionar buen gobierno. La idea era sustituir la formula arbitrada por Enrique II de un gran señorío jurisdiccional con titulo - Condado de Noreña/Gijón- por una incorporación directa al patrimonio de la Corona a fin de unificar todos los poderes del territorio. Aunque este objetivo no se logrará plenamente hasta la época de los Reyes Católicos."

Ahora nos centraremos en el titulo de la entrada que se refiere a nuestro Conde de Noreña/Gijón, Alfonso Enriquez, que nació en Gijón en 1355, fue hijo primogénito y bastardo del rey de Castilla Enrique II, primer monarca de la dinastía Trastámara y del que heredó el Condado de Noreña que comprendía los territorios de Noreña, Gijón, Ribadesella, Villaviciosa, Nava, Laviana, Cudillero, Valdés y Pravia, en las Asturias  de Oviedo. Y en León, las Babias y los Argüellos. Casó con Isabel de Portugal y como sabeis por entradas anteriores, el conde de Noreña disputó a nuestros monjes del Monasterio de San Salvador de Cornellana distintas propiedades entre las que se encontraban varios lugares de Cornellana, Salas, Ranón y el coto de Luerces, que fueron restituidos a San Salvador de Cornellana por orden del tribunal de los Cuatro Expertos, reunido en el mes de abril de 1380 a petición del monarca Juan I de Castilla, como nos recuerda Jovellanos.

Pero nuestro conde es un conspirador nato, primero contra su padre Enrique II, después contra su hermano Juan I de Castilla y por último contra su sobrino Enrique III, para ello no duda en aliarse con ingleses, franceses y portugueses, siendo desterrado o preso en varias ocasiones.

Así el monarca  decide crear el Principado de Asturias, fruto de la fusión de los dos señoríos importantes de Asturias, que eran los del Obispado de Oviedo y el Condado de Noreña. Con ello garantizaba, como nos dice Luis Suarez, la unificación y control de Asturias, territorio de difícil acceso, además de dotar al heredero de la Corona de un patrimonio importante que hacia referencia a los orígenes de la monarquía Hispana.

Pero con la muerte de Juan I y el ascenso al trono de Enrique III el conde vuelve a revolverse y se hace fuerte en su Castillo de Soto del Barco, en la desembocadura del Nalón y en su Ciudadela de Gijón.
Nos dice Luis Suárez: " En el alfoz de Gijón la antigua familia luarqueña de los Menéndez Valdés se habían hecho fuertes en Somió donde gozaban del amparo del obispo. Una leyenda familiar pretende que la mayoría de los moradores de Gijón se habían opuesto al restablecimiento del condado, agrupandose entorno a los Valdés, incluidos los señores de Deva y Mareo. Por la parte de don Alfonso encontramos a su lado a su esposa Isabel y a su prima Leonor hija del conde de Alburquerque. Así que el conde de Noreña se creía en condiciones de proyectar su poder hegemónico sobre toda Asturias. Con este panorama, Enrique III decide el 26 de agosto de 1394 marchar sobre Asturias, y el conde de Noreña colocado ahora fuera de la ley, decide organizar la resistencia, y de este modo Asturias iba a conocer una guerra civil.

Avanzado el verano era todavía un buen momento para cruzar los montes, y así lo hizo el rey,  obligó con ello al conde a refugiares en su ciudadela de Gijón donde contaba con 600 hombres para defenderse.
Enrique III puso cerco a la fortaleza Gijonesa y cuando instaló una gigantesca bombarda frente a las puertas de la muralla, el pánico invadió a los defensores que empezaron a descolgarse en desbandada y al final los Noreña lo habían perdido todo y el recinto fortificado fue destruido.
Según la crónica del rey, fue la condesa quien al salir de allí prendió fuego a las casas, y a continuación se destruyó el recinto, ya que Enrique III había dado orden de arrasar la fortaleza prohibiendo que el lugar fuera nuevamente habitado. Este lugar ocuparía lo que hoy conocemos como casa natal de Jovellanos, en el barrio de Cimadevilla y las murallas estarían situadas en lo que hoy es la plaza del ayuntamiento.

A partir de aquí el conde don Alfonso y su familia marchan a Francia, para al final establecerse en Portugal donde probablemente falleció. Algunos años después, en 1400, se menciona a la condesa viuda y sus hijos, Martin y Fernando que fueron acogidos en Portugal con todo el afecto ya que era sobrina del rey. De este modo sus hijos se insertaban, nos dice Luis Suárez, en la nobleza lusitana convirtiendose en el prestigioso linaje de Noronha. Por eso hay una isla, perdida en el Atlántico, que lleva el nombre de Fernando de Noronha, memoria viva de una dinastía lejana que afecta a todos los asturianos. El linaje ha sobrevivido hasta hoy.










lunes, 10 de marzo de 2014

La refundación del Monasterio de San Salvador de Cornellana por los condes Suero y Enderquina

Foto de Octavio Bellmunt hacia 1895

Nuestra fundadora doña Cristina tenia tres hijos, Alfonso, Sancho y Aldonza que a su muerte se reparten el Monasterio y sus bienes, transcurriendo un siglo durante el cual los bienes de Cornellana van repartiendose entre los sucesivos herederos de nuestra infanta.

Entonces, nos dice Antonio Floriano "Nos encontramos que en los comienzos del siglo XII, todos los bienes que formaron el patrimonio fundacional de Cornellana estaban divididos entre sus herederos" Entre estos herederos se encontraba una bisnieta de doña Cristina que era la condesa Enderquina, hija de Alfonso Ordóñez, que disponía de un sexto de la herencia.
"Doña Enderquina se consideraba, nos dice Floriano, la heredera de las piadosas intenciones de su bisabuela doña Cristina. Su esposo, el conde Suero Vermúdez, es uno de los más preclaros hombres de su tiempo y a pesar de estar reputado como hombre de paz y verdad, tal como nos transcriben las crónicas de Alfonso VII, en su epitafio se proclama "Fortis bellator et inclitus armis" "Valiente soldado  en el manejo de sus armas" por lo que no duda en ir apoderándose, en algunas ocasiones por medio de la violencia, de aquello que el estima, con mas o menos razón, que le pertenece". Sigue Floriano, "El conde Suero secundando los deseos de su esposa comienza por despojar al resto de herederos de los bienes que conformaron el territorio fundacional de Cornellana.Por tanto, una vez reunidos los lotes dispersos y enriquecidos con algunas aportaciones personales, el día 7 de marzo de 1122 hacen entrega del Monasterio de San Salvador de Cornellana a la Orden de Cluny.

Comienza entonces la vida regular del cenobio. Los Cluniacenses terminan la construcción de la iglesia, elevan el edificio conventual al que adhirieron como dependencias los antiguos edificios de la primitiva villa, y consiguen Privilegio del Emperador Alfonso VII creando el Coto de Cornellana, base de la prosperidad económica y del poder político del Monasterio. El Coto concedía inmunidad dentro de sus términos contra las injerencias de todo poder a los habitantes del mismo, que quedaban sujetos a la jurisdicción del Abad".
"La vida monástica se sucede en adelante en completa normalidad. El Monasterio se enriquece con dones de los monarcas, de los nobles y con las limosnas de los devotos, y así vivió sin más alternativas que las naturales producidas por la defensa de su señorío, protegiendo a sus vasallos, contra los nobles que quisieron atribuirse jurisdicción, entre los cuales figuró el turbulento Conde de Noreña D. Alfonso y también el Obispo de Oviedo, que en diversas ocasiones intentó mediatizar su señorío, hasta el siglo XVI en que se incorpora a la obediencia del Monasterio de San Benito de Valladolid".

Sobre el conde Suero Vermúdez nos dice Miguel Calleja, " fue éste uno de los más poderosos aristocratas de su tiempo. En los difíciles años que siguieron a la muerte de Alfonso VI, conquistador de Toledo y factor de transcendentales contactos de la sociedad leonesa con el Papado y los reinos occidentales europeos, el conde Suero supo aprovechar su prestigioso origen familiar para situarse en el inmediato entorno político de la reina doña Urraca y luego fue capaz de convertirse en el brazo derecho del Emperador Alfonso VII. Su preeminencia a escala local y sus contactos en lo más alto de la jerarquía del reino les permitieron la acumulación de un grado notable de riquezas y privilegios que fueron base indispensable de sus actuaciones entorno a Cornellana."Sigue Calleja, "Cornellana era el origen de su prestigio familiar, la fundación de la hija de un rey a la cual el conde tenia por bisabuela". 
Así que el conde aportó a Cornellana el patrimonio del Monasterio que consiguió reunificar después de la disgregación que se fraguó con el fallecimiento de la infanta. Pero sobre todo, ocurrió algo que seria de una gran importancia para el futuro del Monasterio, y es que los condes no tuvieron hijos, y legaron su gran fortuna personal al Monasterio. Calleja nos lo describe así " La Divina Providencia no quiso darnos hijos carnales" "y por eso decidieron entregar todo su patrimonio a la iglesia, consiguiendo con ello que Cornellana dejase de ser un patrimonio más entre los bienes hereditarios de las grandes familias de la época y que se consiguiese con ello un poder que le permitió evolucionar en el tiempo de la mano de la orden más poderosa de la época, la de Cluny."

La orden de Cluny fue fundada en Francia por Gerardo de Aurillac en el año 910 y el rasgo principal de su carácter es el esfuerzo de sus rectores por garantizar la inmunidad e independencia de todas sus propiedades, hasta convertirse en una congregación de carácter europeo y de un poder extraordinario y en arbitro político de la época en la que tratamos, según nos comenta el profesor Calleja.

En cuanto al destino final de los condes, se concreta en su enterramiento en Cornellana en "sepulcros de piedra que están encima de unos leones justo en el centro de la iglesia" tal como los vio Yepes antes de que en 1604 fueran trasladados a su ubicación actual en los lados del altar Mayor, con motivo de las obras que se llevaron a cabo en la iglesia.










miércoles, 5 de marzo de 2014

España / Estados Unidos. Una historia común de Presidentes asesinados


Entre España y Estados Unidos existe una coincidencia temporal sobre sus presidentes asesinados que establece un paralelismo entre ambos paises. En primer lugar, indicar que los presidentes americanos, además de ser jefes de gobierno, son a su vez jefes de estado, y nuestros presidentes lo fueron de gabinete solamente. Pero en ambos casos se da la coincidencia temporal, además de algunos detalles biográficos que quiero contaros.
Creo que dada la  importancia estadounidense en todos los ámbitos de la vida, es casi seguro que se crea que en los Estados Unidos fueron asesinados más presidentes, ya que tanto el primero de ellos, Abrahan Linconl que murió en 1865, como el último, Jhon F. Kennedy en 1963, son personas muy conocidas y recordadas continuamente por los medios de comunicación, la literatura y el cine. A estos dos presidentes les acompañaron en la lista negra, James Garfield en 1881y Wiliam Mckienley en 1900.


Pero la realidad es distinta, ya que en los Estados Unidos fueron cuatro los presidentes asesinados durante el ejercicio de su cargo, mientras que en España lo fueron cinco. En lo que si existe coincidencia es en el periodo de tiempo, ya que en ambos países, el intervalo temporal fue de unos cien años. En el caso americano va desde 1865, año del asesinato de Linconl, hasta 1963, año del asesinato de Kennedy. Y en el caso español, el primer presidente asesinado fue Prim en 1870 y el último Carrero Blanco en 1973. 

La lista de los presidentes españoles asesinados comenzó, tal como os decia, con Prim en 1870, Cánovas 1897, Canalejas 1912, Dato 1921 y Carrero en 1973. Evidentemente en esta lista llama la atención que cuatro de los cinco presidentes asesinados lo fueron en un  periodo de 50 años, coincidentes con el nacimiento y desarrollo del movimiento anarquista en España, que se llevó por delante a Canovas, Canalejas y Dato. Sin embargo, el asesinato de Prim tuvo que ver con la sucesión al trono español después de la revolución de 1868 -La Gloriosa- y el de Carrero con la banda terrorista ETA.


Por último me vais a permitir que os refiera unos datos biograficos del primero de los presidentes españoles asesinados, Juan Prim, ya que en este año se celebra el 200 aniversario de su nacimiento:

Juan Prim y Prats, nació en Reus, Tarragona, el dia 6 de diciembre de 1814, ingresa en el ejercito muy joven y en el transcurso de la primera Guerra Carlista destaca por su protagonismo en defensa de Isabel II acabando la guerra con el rango de coronel. Siempre inclinado hacia ideas liberales, fue enemigo de Espartero y contribuyó a su derrocamiento.

Después, con Narváez en el poder decide alejarse de la pólitica activa y es nombrado goberador de Puerto Rico. Con posterioridad se incorpora al partido de la Unión Liberal de O`Donnell. Participa además por su condición de militar en varias campañas. Posteriormente se distancia de O`Donnell y a partir de 1865 empieza a conspirar para el derrocamiento de Isabel II, que consigue en 1868 con "La Gloriosa" encabezando la revolución junto a Serrano y llevando a Amadeo de Saboya al trono de España.
Prim dijo en una ocasión "Los Borbones, nunca más" sentencia que creia definitiva, ya que Prim era un militar profundamente monarquico pero marcadamente anti-borbónico desde su madurez.
Murió días después del atentado sufrido el 27 de diciembre de 1870 en Madrid, en la calle del Turco, actual Marques de Cubas, cuando despues de una sesión parlamentaria se dirigia a su residencia oficial en el Palacio de Buenavista y le salió al paso un grupo de  personas que detuvieron su carruaje, para despues descargar toda la munición que llevavan en sus carabinas.
Sobre la autoria de su asesinato circularon diversas versiones; desde los republicanos, a las facciones afines a la reina depuesta. Pero la más verosimil parece ser la que atribuye la organización del asesinato al duque de Montpensier, porque aspirando al trono de España en sustitución de su prima Isabel II, no entendía como se le habia dado la corona a un monarca extranjero de  la casa de Saboya.



Asesinato de Prim





viernes, 21 de febrero de 2014

La Fundación del Monasterio de San Salvador de Cornellana en el siglo XI

En la historia del monasterio de Cornellana existen varios hechos decisivos que a lo largo del tiempo van configurando el resultado actual del mismo, y hoy me voy a referir al primero de ellos, la fundación por la infanta Cristina en mayo de 1024 del monasterio dedicado a San Salvador en sus territorios de Cornellana.

Nuestra infanta era hija de Doña Velasquita y del rey de León, Vermudo II "El Gotoso", que reinó entre los años 984 y 999. Vermudo destacó por haber vivido un reinado de importante actividad guerrera, porque el enemigo de la España cristiana por aquel entonces era Almanzor, uno de los más importantes caudillos arabes que con sus continuos ataques atemorizaba constantemente nuestros territorios. Por eso, las tierras que quedaban más al norte, como las de Asturias, suponian un refugio y una zona ideal para, como el caso de nuestra infanta, después de enviudar de su marido Ordoño Ramirez, instalarse y consagrar el resto de sus días a Dios en un monasterio.

En cuanto al territorio de Cornellana, Miguel Calleja nos lo describe así:

"No fue aleatoria la elección de la infanta Cristina al escoger el emplazamiento de su entrada en religión, ya que Cornellana es un lugar geográficamente privilegiado desde dos puntos de vista: 

En primer lugar sus caracteres físicos lo convierten en lugar apetecible para la instalación de cualquier empresa agrícola por la fertilidad de sus vegas. 
Y en segundo lugar es un privilegiado sitio entre el centro y el occidente de la región, además de su ventajoso acceso a León a través de la calzada de la Mesa.

Por otra parte la zona de confluencia entre Nalón y Narcea se reconoce como una de las áreas más romanizadas de Asturias, ya que es de destacar que la terminación "ana" indica que es un lugar perteneciente a un posesor, o gran propietario, que en nuestro caso seria Cornelius y la localización de su villa estaría en el territorio que hoy ocupa el monasterio."


Nuestro territorio de Cornellana aparece documentalmente en el siglo IX sobre un documento datado en el año de 896, a través del cual el arcediano Gonzalo, hijo del rey Alfonso III habría donado a la Catedral de Oviedo una iglesia de "San Martin in territorio de Corneliana". Los vestigios de esta iglesia de San Martin fueron reconocidos por J. Barcena en 1998 en el lugar de Baoño, que es el barrio próximo a la confluencia del Nonaya y el Narcea, en la que queda un resto de muro en el lugar conocido como "huerta de la capilla" justo al lado del Molín de abajo.


Al trazar sobre el terreno las lindes del monasterio se dice que, el "flumen Nonagiam ad meridie usque ad parietes de Corneliana" Estos es: Donde el río Nonaya atraviesa las paredes de Cornellana. Por lo que nos está indicando que existía una construcción previa de la que quedaban sus paredes, y bien puede ser la antigua "domus" o casa del romano Cornelius.


En cuanto a la carta fundacional, Antonio Floriano nos la describe así:


"Viuda Domna Cristina, hizo el voto de consagrarse a Dios, Deo Vota, elevando una iglesia en el lugar denominado Cornellana, entre los ríos Narcea y Nonaya, donde ella y su esposo habían construido una Villa para la explotación agrícola de aquella hermosa Vega. Los edificios de esta explotación constituyeron el núcleo del Monasterio, que erige Domna Cristina por documento solemne en 31 de Mayo de 1024.

Dotó Domna Cristina su institución con bienes suficientes, no solo para la vida del naciente cenobio, sino que también para que fueran socorridos en él los pobres que impetrasen caridad y recibidos los peregrinos que se acogieran a su hospitalidad. A la villa e iglesia agrega la mitad de otra villa, la de San Juan, más la iglesia de Soto del Narcea, la de San Vicente de Salas y las que con el titulo de San Julián y santa Eufemia existían en el mismo territorio de Cornellana.
Agregó un ajuar de casa y eclesiástico no muy amplio, y un lote bastante numeroso de ganados."

El Monasterio se instituye bajo la norma jurídica de Iglesia de Herederos y se supone que en régimen Duplice, esto es, conviviendo hombres y mujeres, y Domna Cristina se reserva el usufructo vitalicio de todos los bienes donados que, a su muerte, habrían de pasar en pleno dominio a sus herederos. Pero esa ya es historia de otra entrada donde os hablaré de los Condes Suero y Enderquina, verdaderos responsables de la grandeza futura de nuestro Monasterio de San Salvador de Cornellana.


Adjunto el original de la carta Fundacional de 31 de mayo de 1024:


"Christus. In nomine Patris et Filii uidelicet et Spiritus Sancti, qui est in Trinitate unus et uerus Deus, per nunquam finendam semper secula seculorum, amen. Tibi Domino Deo nostro et creatori omnium regen seculorum cum sanctis apostolis uel omnibus sanctis tuis, quorum baselica in nomine tuo edificauimus sub iure monasterii fundata esse dinoscitur in locum uocitatum Corneliana secus flubio Narceie, in terram asturiensium. Ego exigua famula uernacula que tua Christina qui et Christi ancilla, cum pecatorum mole depressa quid tibi Domine et sanctis tuis martiribus condignum redere potuerimus pro omnibus uobis que nobis, qui nos ex terre puluere ut essemus finxisti sanguine proprio ne periremus redemisti. Sed quia mente deuota et oblatione pura ex magna fide a nobis extitit. Quoniam omnis oblatio pro fide quantitate et sinceritate pensatur non putamus esse minima que magna fides Deo consecrat. Nuper staduimus ut dum in corpore manemus cabentes ne nos repentina mors subripiat. Et ut sit notum coram te domine conumada mercede firmissimum et perpetuitate temporum propagatum. Idcirco Domine, de bona quod de manutua eccepimus damus domui sancte et martiribus tuis, pro sustentatione fratrum in loco uestro deseruientium, adque pauperum uel egentium hanc peregrinorum ospitis aduenientium; id est, uillam iuris nostro deuitam, iam superibus nominatam Cornelianam, super ripam Narcegie. Hanc uillam cum domibus, edificiis, cassas, orreo, abotecis cum suis utemsilibus, nassis, torcularibus uel omne intrinsecus domorum, cum terris, uineis, adque ingens pomeriis aruusta fructifera uel infructifera, cum montes et fontes, cum extibus adque introitibus suis, cum pratis, pascuis, siluis, cum aiacenciis et prestationibus suis; cum ortis et molinis cum suis productibus; aquis cum accesu et regressuque suo, quicquid et eadem uillam pertinet ab omni integritate secundum illam iurificabimus cum uiro  et domino nostro diue memorie domino Ordonio, qui eam nobis concessit in dono, et cum quantum nos ipsa ibi ganabimus et augmentabimus. Damus igitur ad ipso loco Sancto, villa de Sancto Ioannes media, cum omnia sua qui ad eum pertinet. Nec non interum, in salto de Narcegia, eclesia Sancti Petri cum quantas in ea esse abemus. Adicimus etiam ab hac domo sancto, eclesia Sancti Uicenti cum omnia sua, et alia eclesia infra Seineto, in memoria Sancti Iuliani similiter et Sancte Eufemie. Omnes has uillas cum omnia sua prestantia quem eis pertinet, ad hanc domum concedimus, ab omni integritate cum cunctis adiacetiis et prestationibus suis, cum intrinsecus et forinsecus domorum. Nec non etiam: et de lectuaria lectos palleos, duos; uasos de argento, quatuor; seruitio de mensa et integrum. De ministeria eclesie, cruces argenteas, duas; kabssas argenteas, duas; kalices de argenteo, duos cum suas patenas; coronas argenteas, duas; candelabro argenteo, unum; signos de metallo, duos; libros eclesiasticos, de toto anni circulo, integros. Vakas decem, equas, quinque; pecora promiscua, numero centum; mula una.


Sub ea uidelicet ratione seruata ut dum uiuimus tolerantiam ex inde habeamus; post ouitum uero nostrum quicquid in supra dicto monasterio, sicut de super dicit, cultores eclesie siui uindicent et possideant ut pro se lucrum. Inde adquirent et pro nos orare non pigeant. Sane et post hec contestamus, omnes pontifices adque omnem religiositatem fidei christiane, per inseparabilem Trinitatem, per corpus et sanguinis Christi preceptionem ut hunc uotum nostrum nullus ob hac conetur infringere aut quoliuet modo presumet alienare nec etiam uindere, uel donare, nec quoque extraniare. Si quis igitur dehinc et in subsequentis temporibus, contra hunc factum nostrum quoqum patratum uel ausu tentaberit auferre, in primis careat suis a fronte luminibus ignibus que ultricibus cremetur cum ossibus suis adque in diem examinis cum tartareis lugeat penis hic et in suo omnes meledictiones que scripte sunt in libro Moysi, super eum ueniens sepultam careat, adque mendicitas, et lebra prosabia teneat sua, et in super, inferat a parte Sancte eclesie auri libras, quinque et ipsas uillas, cum quantum inscritura resonat, duplatum uel triplatum, et post perpetim habiturum; et sit anathema marenata in conspectu Dei Patris; et cum Iuda Domini proditore lugeat penas in eterna damnationem et hunc scriptum sit stabilitum in omni rouore et perpetua firmitate.

Facta Kartula dotis et testamenti, sub die quod erit II Kalendas lunias, Era LXª IIª super millessima. Enim superius nominata Christina, Deo uota, manu mea propia rouoro (Signum).


a)
-+ Sub Christi ausilio, Adegani Dei gratia episcopus, cf.        sedis Oueto(signum).
- + Velasquita Regina, cf.- Mumedomne cometissa, cf.
- + Animia Deo uota, ubi presens fui, cf. (Signum) .
- + Anaia Tanoiz qui maordomus rex, cf.
- + Quiriacus aba, cf(signum). Fredenandus aba, cf.
- + Puricellus maordomus, cf. (Signum).
- + Velascus presbiter, cf. (Signum).
- + Ioannes aba, cf. (Signum).
- + Petrus aba, cf. (Signum).
- + Sigericus presbiter, cf. (Signum)

b)
-+ Adefonsus abba in Oueto, cf.
-+ Arias primi clerus presbyter fui cf. (Signum).
-+ Ordonius Ruderici Presbyter cf. (Signum).
-+ Gersea Ueremutiz ubi presens fui cf. (Signum)
-+ Menendus Cesabiz ubi prensens fui cf. (Signum).
-+ Garsea Ouecoz ubi presens fui. (Signum)
-+ Fortis Veremutiz ubi presens fui.(Signun).
-+ Cidi Aluariz ubi presens fui. (Signum)
-+ Sendino Romaniz ubi presens fui. (Signum)

c)
Coram testibus:
-+ Aita Donnelliz, ts (Signum).
-+ Monnio Troctiniz ts. (Signum).
-+ Cidi Cidiz ts. (Signum).
-+ Omnes de illa regina que ibi fuerunt.
-+ Tuderigus pertrostator, ts.
-+ Didagus Uiliulfiz presbyter ts. (Signum)
-+ Nubbio Fortuniz scanziane ts (Signum)-
-+ Pelagius exarabit (Signum)."