lunes, 23 de diciembre de 2013

Barcelona 11 de septiembre de 1714, batalla final de La Guerra de Sucesión Española.

El día 1 de noviembre de 1700 fallecía en Madrid a los 36 años de edad, Carlos II "El Hechizado", último rey de la dinastía de los austrias en España.
Como no tuvo descendencia, nombró heredero en su testamento a Felipe de Borbón, sobrino nieto suyo y también nieto del todopoderoso monarca francés Luis XIV, convirtiéndose en Felipe V, primer Borbón de España.
Pero el archiduque Carlos de Habsburgo no aceptó la decisión, porque además de ser sobrino del rey español, basaba su derecho en el II Pacto de Partición, firmado por las grandes potencias en Londres meses antes del fallecimiento de Carlos II donde se le otorgaba la Corona Española.
Esto desencadenó en España la Guerra de Sucesión que desangró nuestra nación durante 14 años, finalizando con la entrada en Barcelona del duque de Berwick, Jacobo Fitz-James, al mando de las tropas de Felipe V el 11 de septiembre de 1714.
Esta guerra es considerada por algunos historiadores como la verdadera primera guerra mundial, ya que implicó a todas las potencias de la época y sus batallas se desarrollaron, además de en España, en Bélgica, Alemania, Francia y Suiza.
Las luchas de intereses entre ingleses, franceses, alemanes y españoles, provocaron que el "mundo" de entonces se dividiese entre el bando de los Borbones, capitaneados por Francia, y los Austracistas, donde estaban, Austria, Inglaterra, Alemania, Portugal y Holanda.
Evidentemente España se divide también en dos bandos, uno formado, entre otros, por los territorios de la Corona de Aragón, a la que pertenecían Aragon, Cataluña, Valencia y Mallorca, que apoyan el bando Austracista, y el bando borbónico, al que prácticamente se suma el resto de España y que apoya abiertamente a Felipe V, en especial las Vascongadas y Navarra, territorios a los que en agradecimiento, Felipe V premiará una vez finalizada la guerra con el mantenimiento de su sistema foral, que aun hoy perdura.
En septiembre de 1705 las tropas de Carlos de Habsburgo recuperan Barcelona y la Diputación General de Cataluña y los Consellers de Cent lo aclaman como soberano, y días más tarde, es proclamado en la misma ciudad de Barcelona como Carlos III, único y legitimo Rey de España.
Transcurren las acciones bélicas y después de la batalla de Almansa cae Valencia y en 1710 ocurre lo mismo con Zaragoza, inclinadose la guerra a favor del bando borbónico y quedando como reducto de las tropas del bando austracista el entorno de Cataluña y Mallorca.
Para tratar de llegar a un acuerdo que ponga fin a la Guerra de Sucesión Española, se empieza a negociar entre las potencias implicadas, Francia, Gran Bretaña y Holanda. Firmándose en la localidad holandesa de Utrecht aquel fatídico pacto para nuestros intereses, donde España cede a Inglaterra, Gibraltar y Menorca. A Saboya, la isla de Cerdeña y a Austria, Napoles, El Milanesado y Flandes. Perdiendo España todas sus posesiones en Europa.
Mientras, en España el avance borbónico es imparable y el 25 de julio de 1714 las tropas de Berwick sitian Barcelona, entrando en la ciudad a sangre y fuego el once de septiembre mientras sus ciudadanos resisten de forma heroica en defensa de esa España que supone el mantenimiento de sus Usatges y Fueros que los Austrias habían jurado defender.
Desde entonces, el día once de septiembre se celebra un sentido homenaje a los héroes de la defensa de Barcelona, que tradicionalmente consistió en un solemne acto religioso.
En 1980 la Generalitat de Cataluña declaró la celebración del dia once de septiembre como La Diada, fiesta oficial de Cataluña, cuyo acto central consiste en una ofrenda floral ante el monumento levantado en honor de Rafael Casanova. Y lo que en su origen fue un sentido recuerdo de aquella España defendida con heroísmo, entre otros, por Rafael Casanova i Comes, Conseller en Cap (Alcalde) de Barcelona, se transformó en la actual jornada festiva y reivindicativa del dia de Cataluña.






lunes, 9 de diciembre de 2013

La batalla de Covadonga

Año de 711, después de la batalla de Guadalete y ante el empuje de las tropas de Tariq se pierde España ante el invasor árabe en un abrir y cerrar de ojos, en palabras de Sanchez Albornoz. 
Las causas estuvieron en la división existente entre los partidarios del ultimo rey godo, D. Rodrigo y los hijos de Witiza que aspiraban al trono.Estos últimos con la mediación del conde D. Julian, les facilitan la entrada a los musulmanes en la península ibérica creyendo que solo buscaban botín y esto supuso el fin del reino godo de Toledo.
Ante el imparable avance musulmán, algunos nobles huyen hacia el norte, hacia aquellas tierras inhóspitas que en otro tiempo les eran hostiles y hoy suponen su ultimo refugio.
Entre aquellos nobles que se  refugian en las tierras de Asturias destaca un espadero del rey D.Rodrigo llamado Pelayo, que se iba a transformar con el paso del tiempo en el caudillo que haciendo frente a los musulmanes salvaría la cristiandad y la idea de la civilización europea frente al islamismo. 
Entretanto, los moradores de las Asturias como el resto de los pobladores de zonas conquistadas se ven obligados a pagar tributos a los nuevos dominadores, que en el caso de Asturias estaban gobernados por Munuza, probablemente desde León.
La historia nos dice que Pelayo ante la idea de que su hermana fuese desposada por Munuza y estando en desacuerdo, empezó a conspirar contra este, lo que le obliga a echarse al monte con un grupo de seguidores y a esconderse, entre otro sitios, por las montañas cercanas a Cangas de Onís.

Y a partir de aquí me vais a permitir que sea D. Claudio Sanchez Albornoz, quien nos relate lo sucedido:
"Pelayo, al cruzar el Piloña y escapar de manos de sus perseguidores se encaminaría quizás hacia el valle de Cangas, donde al parecer se verificaba en aquellos momentos una asamblea judicial.
Al llegar Pelayo excitaría a la sublevación a los astures que poblaban las estribaciones occidentales de los Picos de Europa. Les reprocharía su ignominiosa sumisión y los movería a la venganza y a la lucha. Ocurrían estos sucesos en 718 probablemente y los allí congregados elegirían a Pelayo para acaudillarlos y así evitar pagar los impuestos.
En Córdoba no se daría al principio importancia, ya que España no estaba todavía por entero sometida y organizada.
Con el paso del tiempo la sublevación habría prendido entre las gentes del país y empezaría a molestar intensamente a los dominadores, que enseguida mandan una expedición de castigo, ya que pensaban que la victoria seria fácil y elevaría así la moral de su gente, que en aquellos días andaba muy baja después de la derrota de Toulouse.
Para acabar con los astures Anbasa ordeno en 722 que fuese a someterles un cuerpo de tropas mandado por Alqama. Acaso con el fin de negociar la capitulación se dispuso que fuese con las tropas el prelado hispalense Oppas.
Pelayo no sintiéndose seguro a campo abierto en el valle de Cangas, se acogió a la peña Auseva sobre la garganta que hoy llamamos Covadonga. El lugar de la resistencia estaba elegido con acierto; ni antes ni después hubiese encontrado un sitio tan oportuno para enfrentar con ventaja al enemigo.
Las huestes de Alqama con unos miles de hombres se internan por el valle que lleva a Covadonga y al llegar pidió a Oppas que tratase de convencer a Pelayo y su hueste que se rindieran. Con solo una palabra de Pelayo habría bastado para lograr la paz; los astures habrían vuelto a pagar el impuesto territorial y los musulmanes habrían dominado España entera.
Pero la palabra esperada no salio de los labios del "asno salvaje" que así llamaban a Pelayo los irritados cronistas islamistas. La historia fue empujada a marchar por otros derroteros y los musulmanes hubieron de luchar con los astures acaso el 28 de mayo de 722.
Mientras el caudillo resistía en la cueva, las piedras y flechas que los saeteros y honderos dirigían contra ella en cumplimiento de leyes físicas rebotaban en la roca.
En el momento decisivo Pelayo y los suyos salieron de la cueva y Alqama incapaz de salvar el peligro, fue muerto en el combate.
Falto el ejercito musulmán de su jefe y atacada su hueste por la furia de los astures victoriosos, una sacudida de pánico recorrió sus filas. Nadie acertó a tomar el mando y a organizar la retirada, y las tropas se dieron a la fuga"




Image





martes, 3 de diciembre de 2013

La Leyenda de San Salvador de Cornellana por Manuel Antonio Arias

Manuel Antonio Arias, Manolo el maestro, que así se llamó nuestro apreciado polígrafo, natural de Corias de Pravia y afincado por matrimonio en Lanio.
Creador de las cartillas Amiguitos, que muchos de nosotros recordamos de aquella etapa infantil de imborrable recuerdo y brillante escritor en asturiano con el seudónimo de Antón de la Braña.
Fue miembro del RIDEA, Real Instituto de Estudios Asturianos y padre del escritor y profesor Luis Arias Argüelles-Meres.
Hay quien opina que la leyenda que narra los orígenes del Monasterio de San Salvador de Cornellana y que nos recuerda la fundación de Roma, fue obra de uno de sus monjes, y sin embargo otros se la atribuyen al propio Manolo Arias. Sea o no el creador de la leyenda, lo que si es cierto, es que lo relata de una forma preciosa que paso a contaros tal como él la escribió:

"Ocurrió este hecho, como es de suponer, en una época que se pierde en la noche de los tiempos. Se alzaba entonces la Casa de Doriga- hoy propiedad de los herederos de aquel gran señor que se llamó D. Indalecio Corugedo-, como decía, se alzaba entonces la Casa de Doriga en el paraje denominado de Sienra, sito entre Doriga y Moratín, lugar este último del que salió un día rumbo a la capital de las Españas el abuelo del autor de "El sí de las niñas".
Tenían entonces los señores de Doriga, entre otros hijos, un pequeñuelo de pocos meses, al que cuidaba un aya, que paseaba con el niño por los parajes que hoy ocupan las extensas pomaradas que reptan suavemente por las faldas del valle.
Un día, tal vez por entretenerse demasiado escuchando las palabras de amor de un mozo, dejó el aya al pequeñuelo unos momentos sobre la hierba del prado, y su distracción fue aprovechada por una enorme osa, que, cogiendo al niño por la ropa y sujetando ésta con los dientes, echó a correr valle abajo, en dirección al Narcea, perdiéndose pronto de vista en el espeso bosque que rodeaba al rio por entrambas orillas.
El aya, como es de suponer, comenzó a gritar. El resto de los servidores oyeron los gritos. Se enteraron los señores del caso. Y todos, con la angustia reflejada en el rostro, bajaron corriendo rumbo al rio, pero sin grandes esperanzas de rescatar al tierno vástago doriguiano.
Corre por aquí, busca por allá, al ver que nada encontraban en la orilla derecha del Narcea, hubo un mozo valiente que cruzó las aguas a nado y siguió buscando por la orilla opuesta, perdiendose entre el laberinto del bosque, siempre expuesto a encontrar la osa y tener que luchar con ella sin más armas que sus brazos y una rama de castaño que había cogido.
Y como la suerte favorece muchas veces a los audaces, los hados le fueron propicios al valiente mozo, pues al detenerse a escuchar en un rincón de la arboleda, llegó a sus oídos un ruido extraño, dió unos pasos con el consiguiente sigilo y no tardó en ver algo que lo dejó maravillado: la osa, que con el niño bajo el vientre se dejaba mamar por el pequeñuelo, el cual -como Rómulo y Remo con la loba- debía encontrar sabrosísima la leche del animal, ya que chupaba con verdadero placer.
Grita el fiel servidor, huye la osa, es devuelto el niño a sus padres, y estos, en acción de gracias, hacen construir una iglesia en honor a San Salvador y tallan en piedra la escena del niño mamando a la osa, talla que aun se puede ver hoy por quienes visiten Cornellana".





lunes, 2 de diciembre de 2013

Mi blog sobre historia



Cuando en algún momento piensas en compartir con los demás tus sensaciones y opiniones sobre Historia, en particular sobre historia de España, lo primero que te viene a la cabeza es contarlo a través de un blog, ya que de una forma fácil se puede conseguir el propósito.
Pero luego, llega la segunda parte: ¿Por donde empiezo? ¿Me leerá alguien? ¿Que pensaran de todo esto? ¿Y de mis opiniones?
Aunque la idea del blog es hacer una pagina divulgativa, a mi me gusta opinar y lo haré cuando estime oportuno sobre cualquiera de los temas que vayan surgiendo. Esto, por supuesto, trae consigo que el blog está abierto a vuestras opiniones y comentarios, que espero con ansia.
Como digo, todas estas dudas van surgiendo una y otra vez, pero reconozco que me van conquistando poco a poco las ganas de contar todo esto que tanto me gusta.
Asi que amigos de la historia, espero contribuir con mi grano de arena a divulgar un poco más esa apasionante cuestión que consiste en conocer y contar todo lo que ocurrió aquí antes de nosotros.

Por ultimo, un breve comentario sobre el nombre del blog, ya que está muy vinculado a mi pueblo de origen, Cornellana, y lleva el nombre del santuario de Santueña (Santa Eugenia) que tiene una larga tradición vinculada al Monasterio de San Salvador de Cornellana, fundado en el siglo XI.
Como veis, esto de ser de Cornellana en cuestiones historicas imprime carácter, ya que desde tiempos inmemoriales los cornellanenses estamos en todos los pucheros históricos, que por cierto pienso ir contando en sucesivas entradas.
Espero que os guste y por favor leerme de vez en cuando.